
Combinando los diversos matices socialistas que componen la organización en su conjunto, entre el
idealismo y la concreción, entre las actividades políticas y culturales, nuestro programa pasa por diez
puntos fundamentales, que nos distinguen de las otras organizaciones políticas:
I. SOCIALISMO, PATRIOTISMO, REVOLUCIÓN
El SOCIT cree en una vía itálica, un término elegido como el más completo para definir el conjunto
etnocultural de la comunidad nacional, al socialismo; basándose al mismo tiempo en el patriotismo
como palanca indiscutible de la unidad popular, con la revolución como objetivo último de la conducta
de acción. Sin embargo, no se trata de un patriotismo que actúe como anteojeras, ya que el objetivo de
una lucha internacional contra la usura y el capital sigue siendo fundamental para una verdadera
liberación de las influencias inocuas, así como la verdadera y única garantía de éxito del proceso
revolucionario. El SOCIT se fija como objetivo fusionar en una única perspectiva ideológica y política la
lucha nacional por la independencia de los pueblos y la lucha social por la emancipación de las clases
trabajadoras y las fuerzas productivas de la pesada subordinación al capital financiero cosmopolita y su
lógica de explotación del hombre y del medio ambiente. En una perspectiva ideal y estratégica,
finalizamos nuestra acción:
a. a la recomposición gradual de todas las fracturas internas del movimiento socialista, con el fin de
crear las condiciones para un movimiento antagónico unido que actúe como referencia política y
sindical de las luchas de los trabajadores contra el imperialismo y el capitalismo internacional, no
disperso en nostalgias que propongan viejas síntesis y no basado en la unidad fetichista de símbolos y
etiquetas;
b. a la formación de un frente único de los trabajadores, que sea una alternativa a las estructuras
capitalistas y su sistema de valores consumistas e individualistas, con una visión firmemente
comunitaria y de clase;
c. a la creación de un nuevo orden económico y social que, tras el colapso del socialismo real, conduzca
a la superación del capitalismo liberal mediante mecanismos capaces de combinar la eficiencia
productiva y la justicia social;
d. a la definición de una organización ético-política y cultural que, frente a los devastadores costos
existenciales del modelo capitalista, valorice las especificidades culturales de los pueblos y
nacionalidades, recupere la primacía del ser sobre el tener, coloque al hombre y sus agregaciones en el
centro de la vida social y rechace la lógica masificadora y hedonista del sistema occidental.
II. MOVIMIENTO CONTRA INMOVILIDAD
El SOCIT nació de gente joven, sin medios ni aliados, el espíritu que siempre ha acompañado sus pasos
es el de la acción sin medias tintas, la línea dura y no la búsqueda de halagos, la búsqueda de
soluciones y no la mediación. Quien se adhiere a nuestra causa, se adhiere a la de los trabajadores,
quien se adhiere a estos últimos se encuentra en una condición que debe llevarlo inevitablemente a la
acción, es decir, estar listo para demostrar que a diferencia de la “competencia” construida ad hoc para
castrar nuestras intenciones, la nuestra es una organización en perpetuo movimiento y caracterizada
por una ausencia total de interés personal en lo que hace. Durante demasiado tiempo hemos dejado
este país en manos de individuos inadecuados, lentos y melifluos que han desangrado al pueblo. Ha
llegado el momento de cambiar de rumbo, de manera decisiva y definitiva.
III. LA ORGANIZACIÓN
El SOCIT se propone convertirse en un movimiento de masas, y no de unos pocos elegidos. Bajo la rueda
dentada y la espiga de trigo se agrupa un espíritu de unidad socialista que nos hace estar unidos en
nuestros ideales, en nuestras acciones y ser capaces de afrontar los mayores obstáculos compactos y
unidos, una falange proletaria compacta que no se echa atrás ante los caminos bloqueados o los
intentos de quemar nuestros puentes.
Los roles de gestión interna de la propia organización, porque no se trata de mando, son todos elegidos
por los miembros y simpatizantes que operan en los diversos ámbitos, mediante decisiones
completamente vinculadas por el estatuto y el reglamento interno.
Se da el máximo espacio a las asambleas locales, a la relación directa con el secretario y el consejo, al
intercambio de opiniones y pensamientos relativos a la dirección de la propia organización.
IV. MODERNOS PROBLEMAS, MODERNAS SOLUCIONES
El desempleo, las crisis energéticas, la inflación, el aumento de los precios, la caída de la natalidad son
cuestiones que requieren una atención específica y no soluciones improvisadas, líos burgueses baratos.
El SOCIT estudia antes de hablar, como siempre hemos demostrado en la redacción de nuestros
artículos y nuestras investigaciones, con la formación de grupos de asesoramiento temáticos, en los
que hay un movimiento constante de investigación y formación que nos lleva, con demasiada
frecuencia, a poder prever de antemano el desarrollo de las situaciones, así como a alcanzar una
planificación tangible de soluciones, con números y datos en la mano, tanto de costes como de
beneficios. Así gestionamos la organización, así gestionaremos el Estado que de ella resultará, con una
mentalidad analítica y científica en primer lugar, que siempre nos ha distinguido en la seriedad con la
que analizamos los aspectos que caracterizan la condición socioeconómica. Por ejemplo, en lo que
respecta a la cuestión territorial, el rechazo del federalismo reaccionario no significa para nosotros la
defensa ex officio del centralismo burocrático de la organización actual del Estado italiano. Una
comunidad política nacional y popular unida sólo puede defenderse sobre la base del desarrollo de las
autonomías locales y de las tradiciones culturales, con el fin de garantizar el desarrollo equilibrado de
todas las áreas geográficas del país.
La renovación moral, social y política de Italia debe ir acompañada también de una nueva política de los
medios de comunicación, de las comunicaciones y de la escuela, basada en el principio de que la peor
explotación del hombre es la explotación de su producto intelectual. Denunciamos, en primer lugar, el
papel decisivo que la televisión pública y privada ha tenido durante los años 80 en el deterioro del tejido
moral y civil de los italianos, acentuando de forma exasperada las pulsiones consumistas y egoístas,
presentando como valores comportamientos asociales e irresponsables, proponiendo como modelo
ideal la americanización de la vida.
Si pretendemos moralizar la vida pública a todos los niveles, reconstruir relaciones interpersonales
responsables, educar a las nuevas generaciones a un comportamiento cívico y racional,
distanciándolas de las numerosas drogas del Sistema, tendremos que afrontar necesariamente el
problema del control de los “medios”, de las comunicaciones de masas y de los mecanismos
publicitarios. En este contexto, se hace urgente un relanzamiento del papel educativo de la escuela
pública, que debe ser alejado de cualquier proyecto de privatización.
V. SINDICALISMO vs “SINDICALISMO”
El SOCIT asume el legado del sindicalismo revolucionario y las experiencias socialistas del siglo XX,
sosteniendo la idea de que la verdadera revolución social debe partir necesariamente de los
trabajadores, mientras que el partido debe asumir el deber de despertar las conciencias en una primera
fase, y luego cooperar en el proceso una vez iniciado. Sin embargo, lo hace de una manera actualizada a
los tiempos, con nuevas prioridades claras; a diferencia de los demás, en definitiva, estamos decididos
a mantener un enfoque renovador. El sindicalismo revolucionario basa su línea económica en la división
de las actividades económicas en “sindicatos de categoría” (sindicatos de trabajadores cuyos
delegados son elegidos por los propios trabajadores, nada que ver con el concepto actual de
representación únicamente), de modo que sean ellos mismos quienes coordinen la producción,
disfruten de los frutos plenos de su trabajo, además de tener al trabajo mismo como garantía de las
condiciones sociales.
En la actual situación económica y política, está abierta la cuestión del sindicato unitario, que está
frenando el desarrollo de las luchas sociales y de una nueva conciencia política antagónica de masas.
Los sindicatos dominantes, CGIL, CISL y UIL, han asumido desde hace tiempo una actitud colaborativa
hacia Confindustria y el Gobierno, signo claro de la traición llevada a cabo contra la clase trabajadora
que una vez los apoyó.
El SOCIT acusa a los líderes confederales de complicidad con el gran capital y los organismos
financieros internacionales que dictan políticas económicas al gobierno.
Ante los dramáticos problemas económicos y sociales del momento, empezando por el desempleo,
creemos que es esencial un relanzamiento de las luchas sindicales, extendidas a todas las fuerzas
productivas del territorio siguiendo el modelo de la revuelta de Crotone, que involucró a toda la
población local, incluidas las jerarquías de la Iglesia católica. El relanzamiento del conflicto social
requiere una nueva dirección sindical que sea capaz de orientarlo, extenderlo geográfica y socialmente,
finalizarlo políticamente.
Sobre el problema específico del desempleo, el SOCIT propone, entre otras cosas, una reducción
general de la jornada laboral con el mismo salario, combinada con el restablecimiento de mecanismos
de ajuste de los salarios a los niveles de inflación.
VI. EL PROBLEMA DE LA POLÍTICA PARTIDISTA
La política partidista es un concepto que se puede resumir brevemente como la creación de intereses
privados o partidistas, en detrimento de la comunidad, en situaciones políticas o electorales, lo que
conduce a fenómenos que han contribuido enteramente a la desconfianza total de los italianos hacia la
política, con continuos cambios de bando de un partido a otro, o mantenimiento del poder mediante la
explotación de sutilezas constitucionales.
Para el SOCIT, la política de partidos, con la posibilidad de un reciclaje continuo de burócratas amebas
incapaces de pensar en otra cosa que no sea su propio interés, es algo que hay que borrar a la fuerza,
haciéndola entonces incapaz de ser perpetrada con leyes específicas sobre conflicto de intereses y
parámetros de reelegibilidad, con los que los escurridizos quedan excluidos de la posibilidad de
cambiar de partido especialmente durante la legislatura actual.
En Italia, el colapso del antiguo sistema político consociativo ha resultado, a través de la dirección
atenta de los grupos económicos dominantes, nacionales y transnacionales, en una mera
transformación político-gerencial, interna a las estructuras capitalistas. De hecho, hemos pasado de
instituciones dominadas por partidos de masas con ramificaciones clientelistas en la sociedad civil, a
instituciones oligárquicas que, a través del nuevo mecanismo electoral, expresarán una clase política
tecnocrática y moderada, desprovista de vínculos auténticos con las masas populares. Las nuevas
instituciones oligárquicas, mediáticas y tecnocráticas surgidas después de Tangentopoli se han
mostrado siempre únicamente orientadas al correcto funcionamiento de la economía de mercado, bajo
el control cuidadoso de organismos político-financieros internacionales, tanto abiertos como
encubiertos, como la Comisión Trilateral y el Fondo Monetario Internacional.
VII. FUERA DE LA UE Y DE LA OTAN, CONTRA EL ORDEN MUNDIAL UNIPOLAR
El actual marco internacional se caracteriza por la omnipresencia de centros y estructuras financieras,
comerciales y productivas transnacionales, cuya acción es coordinada por organismos globales
(públicos y privados), como el FMI, que tienden a mediar en los tradicionales conflictos económicos y
políticos interimperialistas. La dominación económica, social, política y cultural del capital financiero
transnacional se entrelaza con la dominación militar de Estados Unidos, que actúa como brazo armado
de los intereses imperialistas, interviniendo con brutalidad y arrogancia en cada punto del globo en su
defensa.
En el contexto continental europeo, la UE ha demostrado incesantemente su deseo de convertir al sur
de Europa en una suerte de granero de mano de obra mal pagada, con continuos empujones y presiones
para favorecer privatizaciones y deslocalizaciones en favor de los sospechosos de siempre, así como
para controlar de facto nuestra economía tanto desde el punto de vista de las leyes, los tratados
internacionales y la propia moneda. La OTAN mantiene contingentes de ocupación reales en nuestro
territorio, Italia no es una base militar estadounidense sino un Estado soberano, algo que se olvida con
demasiada frecuencia cuando de nuestros puertos salen cargamentos de armas con destino a
determinadas “naciones” de Oriente Medio.
En este contexto, la independencia de Italia y de otros países mediterráneos y europeos hacia una
renovada colaboración geopolítica sobre una base continental requiere condiciones muy específicas
como:
a. la disolución inmediata de la OTAN;
b. La repatriación de las tropas de ocupación estadounidenses desde todas las partes del continente.;
c. la renovación social, económica, política y cultural radical interna de cada país con el fin de forjar una
nueva y mejor comunidad política cooperativa a nivel euromediterráneo.
Frente a la dominación imperialista y al expansionismo norteamericano, el SOCIT pretende defender la
independencia económica, política y cultural de los pueblos y su integración voluntaria en bloques
supranacionales histórica y culturalmente homogéneos, creyendo sin embargo que la independencia
nacional y las comunidades supranacionales homogéneas no pueden ignorar una lucha por la liberación
de las oligarquías “internas”, que no son otra cosa que la proyección territorial de potentados
planetarios sin patria y sin bandera.
Según el SOCIT, para llegar a un punto en el que podamos desprendernos de la OTAN y de la UE sin
consecuencias, es necesario centrarse en primer lugar en la formación de una alianza alternativa en
términos económicos y militares, tratando de integrar en ella a los estados de la esfera mediterránea
como primer paso. Por ello, se considera de primordial importancia la defensa y liberación de la
comunidad nacional, que posteriormente se situará en el marco estratégico de un bloque
euromediterráneo, en colaboración a nivel comercial y defensivo con el bloque euroasiático, desde
Lisboa hasta Vladivostok.
VIII. REAJUSTE ECONÓMICO
La única manera de tener el control total de la moneda y no permitir que los mercados financieros
jueguen con la vida de los trabajadores es controlar el sistema bancario, haciendo así imposible que la
especulación penetre en el sistema-nación, además de permitirnos tener nuestra propia moneda y
estrategias adecuadas para enfrentar la inflación, dado que estamos viendo las estrategias “fantásticas”
del BCE, es decir, esconder la cabeza en la arena y pretender que el problema no existe. Es importante
recordar que todas las naciones que han hecho esto o han estado cerca de hacerlo, se han encontrado
con sanciones impuestas en el mejor de los casos, en otros casos directamente bombas. El SOCIT cree
firmemente que no solo es necesario actuar en defensa de las naciones que tienen un banco
nacionalizado, sino también que la nacionalización del crédito es la única vía efectiva para una
verdadera liberación, por lo que nos prepara para la idea de una defensa nacional con todos los medios
necesarios.
En materia de deuda pública y políticas financieras, el SOCIT rechaza cualquier análisis que localice el
problema en Italia, remontándolo a las cargas del estado del bienestar. La cuestión de la deuda pública,
en su esencia, surge de la fase de desarrollo especulativo de los años 80, y es por tanto imputable a
todo el bloque parasitario y mafioso (político, financiero y empresarial) que ha gobernado Italia hasta
hoy. Al haber sido generada por empresarios, políticos y banqueros que venden su país, no puede ni
debe ser pagada bajo ningún concepto por la clase trabajadora de nuestro país.
Nuestro objetivo primordial es la creación de un sistema económico independiente de cualquier
organismo internacional sin Estado, empezando por el llamado “Mercado Libre Mundial”. Esta economía
será necesariamente: – planificada, con autoridades públicas, nacionales o municipales, que controlen sectores estratégicos
de la economía a través de una combinación de empresas públicas de gestión centralizada para
industrias de gran escala y empresas sociales autónomas, a fin de:
impedir el control privado de los nodos necesarios para el progreso económico y social nacional;
concretar su desarrollo futuro mediante la intervención estatal directa, es decir mediante una
planificación económica indicativa a nivel macroeconómico. – cooperativa, es decir, compuesta en su mayoría por empresas cooperativas de diversos tamaños
organizadas sobre la base de la asociación entre capital y trabajo, y por tanto autodirigidas por los
propios trabajadores que ostentan la propiedad a través de la distribución de los beneficios de la
empresa.
Las empresas gestionadas individualmente (profesionales autónomos) o las empresas familiares
(microempresas) quedarán obviamente excluidas de la necesidad de una gestión socializada, aunque
deberán respetar las normas. Las empresas públicas gestionadas por el Estado o los municipios
deberán basarse en los principios del accionariado popular y de la participación de los trabajadores.
Las estructuras económicas deberán expresar también un desarrollo tecnológico y productivo
compatible con las exigencias de protección del medio ambiente, de los equilibrios ecológicos y de la
salud de los ciudadanos, empezando por la reducción de la contaminación agrícola-industrial y la
reducción y transformación de los residuos.
El SOCIT rechaza por razones ideales y políticas cualquier proyecto de privatización de las principales
estructuras económicas (bancos y grandes complejos industriales) y de los servicios públicos (sanidad,
escuela, comunicaciones, infraestructuras, agua, energía), ya que las privatizaciones son el resultado
de una maniobra dirigida por los grandes bancos y los grandes fondos de inversión (Blackrock,
Vanguard, JP Morgan Chase, etc.) que, disfrazados de problemas de déficit público, pretenden vender
los activos de la economía italiana a los grandes grupos transnacionales. Particularmente grave y
perjudicial para los intereses nacionales es, de hecho, la tendencia a vender a grupos privados y
extranjeros las estructuras tecnológicas avanzadas en los sectores de las comunicaciones y de la
electricidad. Un modelo económico de este tipo requiere un tejido de relaciones sociales comunitarias
y, por tanto, no puede prescindir de la expresión de una cultura de la solidaridad, en antítesis de los
valores consumistas, individualistas y masificadores, que son la columna vertebral del modelo
capitalista norteamericano-céntrico. Creemos que el origen y el vehículo privilegiado de estos
renovados valores solidarios es la familia. Por ello, el SOCIT reclama una política social que fortalezca la
institución familiar, que estimule y consolide las uniones matrimoniales, la cohabitación entre jóvenes y
ancianos, protegiendo adecuadamente la maternidad responsable.
IX. CONTRA LA ONU Y LA SANCIONES POR ORDEN, PARA UNA NUEVA COOPERACIÓN
INTERNACIONALISTA
Hoy, naciones como Cuba y la República Popular Democrática de Corea viven una situación de profunda
crisis debido a las sanciones impuestas por las Naciones Unidas. Oficialmente, por la falta de
democracia, que la ONU aparentemente pretende combatir prohibiéndoles importar alimentos y
equipos médicos, una elección peculiar que plantea aún más interrogantes. Sin embargo, el SOCIT sabe
perfectamente que el problema radica en la nacionalización de sus bancos y en su falta de pleitesía ante
el imperialismo estadounidense, que, arrogando para sí el deber de “baluarte democrático”, no duda
treinta segundos en bombardear a todo aquel que busque alternativas a su forma de existir y de vivir, al
capitalismo y su degeneración social. En este sentido, pretende comprometerse con el fin de estos
vergonzosos chantajes, así como con el reconocimiento de la culpabilidad y de las violaciones de los
derechos humanos por parte de EE.UU. e Israel, dado que hay demasiados informes de organizaciones
humanitarias sobre la mesa de la ONU al respecto, pero casi parece que hay miedo al empezar a leerlos.
O que hay otras razones, sutiles o no, para no hacerlo. En este contexto, proponemos un relanzamiento
de la cooperación integrada y en igualdad de condiciones con los países del Tercer Mundo, con el doble
objetivo de asegurar los recursos energéticos y las salidas económicas para la industria nacional, y de
crear en estas regiones condiciones propias de desarrollo que desincentiven los flujos migratorios
incontrolados hacia Europa.
Sobre el problema de la inmigración extracomunitaria, somos conscientes de que este proceso surge de
las condiciones de superexplotación del Tercer Mundo y de la alteración de los equilibrios ecológicos y
climáticos milenarios determinados por el desarrollo salvaje del capitalismo planetario. Las masas que
llegan desordenadamente a nuestros países están formadas por desposeídos y subproletarios,
empujados por la dispersión y el hambre, seducidos por los falsos atractivos de la subcultura
consumista del Occidente libre.
El proceso inmigratorio en curso ha adquirido un carácter dramático debido a los desequilibrios sociales
y culturales mutuos que ha determinado. Denunciamos también la posibilidad de que asuma
proporciones cada vez mayores en el futuro si no se rompen los mecanismos de explotación imperialista
que alimentan el subdesarrollo y el deterioro del ecosistema planetario. Sobre esta base, el SOCIT
considera que, dado que la responsabilidad del drama debe atribuirse a las estructuras capitalistas y a
las oligarquías, las respuestas inmediatas solo pueden ser dos:
a) intensificar la lucha contra el sistema, involucrando a las comunidades inmigrantes más conscientes
y más conectadas con sus raíces étnico-culturales;
b) una revisión profunda de toda la legislación sobre inmigración, con el fin de cortar de raíz el fenómeno
xenófobo que corre el riesgo de crear una clásica “guerra entre pobres”, en pleno beneficio del enemigo
imperialista común.
X. REPRESENTACIÓN: POPULAR, NO PARLAMENTARIA
El SOCIT cree en una revisión profunda de la máquina estatal, que necesariamente tendrá que basarse
en formas de actuar y pensar completamente diferentes. La representación del trabajador a través de
los delegados sindicales será la base de las decisiones gubernamentales, logrando que una
representación exclusivamente política se convierta en una verdadera y orgánica representación
popular, con el trabajador en el centro no solo de la economía, sino también del propio gobierno. De
hecho, la idea de basar toda la representación popular en partidos que de facto conducen luchas
internas y externas completamente divorciadas de la lógica real de la voluntad popular es delirante. El
propósito principal de un partido debe ser incorporar una visión de Estado-sociedad referida a un
segmento de la población, el fracaso o éxito de esto debe derivar exclusivamente de la mecánica
ejercida por la preferencia popular, no de acuerdos o fricciones construidas de antemano o con
posterioridad, para que los gobiernos electos caigan y con la excusa de esto se imponga al pueblo una
tecnocracia antidemocrática (pero no inconstitucional). La introducción de una representación activa,
incorporada a la representación sindical, de los trabajadores que se encuentran en tales condiciones
apartados del nivel necesario del partido, permite inevitablemente que haya voces no edulcoradas por
la propaganda ideológica.
SOBRE NOSOTROS
SOCIT – Socialismo Italico es una organización político-cultural fundada el 27 de julio de 2021 por un
grupo de jóvenes veinteañeros, algunos estudiantes y otros trabajadores, que sostienen la necesidad en
sus actividades de mirar la cuestión de clase sin descuidar la nacional, y viceversa. Desde su fundación,
ha organizado y participado en congresos, manifestaciones a nivel local y nacional, eventos para
consolidar las relaciones internacionales en embajadas de países antiimperialistas y organizaciones
similares, actividades culturales (a través de su colectivo artístico y editorial Artverkaro), voluntariado (a
través de su Red Asociativa) y promoción del esperanto como lengua internacional. El secretario de la
organización es Giovanni Amicarella, columnista y colaborador editorial.
EL NOMBRE
El nombre Socialismo Italico encarna el espíritu socialista, sarcásticamente despectivo y al mismo
tiempo patriótico de la organización. El SOCIT afirma que prefiere el término itálico al italiano porque
«incluye las pluralidades que componen el tejido social de la nación, incluidas sus diversas facetas
etnoculturales».
El nombre Artverkaro deriva del esperanto «obra/obra de arte».
EL SÍMBOLO
El símbolo oficial del SOCIT es la rueda y la espiga, es decir, una espiga de trigo superpuesta a una rueda
dentada. El símbolo está inspirado en el utilizado por el Partido Democrático Popular de Afganistán. El
SOCIT eligió este símbolo porque encarna el espíritu de dualidad (agrícola e industrial) del trabajo.
Ántes, la estrella solía incluirse junto a la rueda y la espiga, sin embargo, el SOCIT decidió abandonarlo.
El SOCIT también adopta otros símbolos como el martillo y el pincel, que representa a Artverkaro y la
Acción Antisionista, un símbolo que presenta la bandera palestina y la de la asociación, utilizada
durante las manifestaciones propalestinas. Los símbolos de la Red Asociativa y los grupos temáticos
juegan con el mismo tema.